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Documento que aparece (El Tratado de Tantauco)

Diario La Cruz del Sur. Domingo 2 de mayo de 1926

Documento que aparece (El Tratado de Tantauco)

Publicado el 19/01/2026
Documento facsímil del periódico La Cruz del Sur
Documento facsimilar del periódico La Cruz del Sur de Ancud, publicado el 2 de mayo de 1926.
Esta semana se cumplen 200 años de la firma del Tratado de Tantauco, documento de gran valor por su contenido y por el contexto en el que fue elaborado. En esta oportunidad, compartimos una nota del diario La Cruz del Sur escrita en 1926 por Fanor Velasco V. y relata cómo se conservó dicho documento posterior a su firma en 1826.

En el contexto del Bicentenario de Chiloé por los 200 años de la firma del Tratado de Tantauco, compartimos desde el Museo Regional de Ancud una nota escrita en 1926 que habla de este tratado y nos revela lo frágil que puede ser nuestra historia, si no fuera por personas sensibles al valor que contienen ciertos documentos (en este caso el tratado) y el trabajo de instituciones dedicadas a conservar el patrimonio histórico y cultural.

Invitamos a leer este texto y reflexionar en torno al rol que cada persona tiene en la conservación, difusión y resguardo del Patrimonio de Chiloé. 

 

Diario La Cruz del Sur. Domingo 2 de mayo de 1926.

Documento que aparece (El Tratado de Tantauco)

Fanor Velasco V.

¿Sabe usted quién es Torralbo? Torralbo, don Demetrio Torralbo es un distinguido caballero a quien se venía buscando con empeño desde hace cien años, justos y cabales.

Yo mismo traté de encontrarle en víspera del centenario de Chiloé, y al efecto, con la benevolencia de “El Mercurio” y la tolerancia de los lectores, escribí numerosos artículos para hacerle saber a la superficie. Pero, en descargo de su conciencia, el señor Torralbo no lee nunca diarios y prefiere dedicar, aun las horas muertas, a la Contaduría de la Aduana de Talcahuano, cuyo meritorio jefe es.

En aquellos escritos, yo invitaba al feliz poseedor del Tratado de Tantauco a denunciar su existencia al público, lo que habría permitido un número excepcional de las fiestas centenarias. Todo fue inútil, sin embargo. Mientras muchos trataban de suplantarle, el señor Torralbo indiferente a todo bullicio, fue el único que no se dio por aludido.

Por esos días, manifestaba yo que los papeles viejos, extraviados o escondidos, aparecen siempre por una casualidad cualquiera, si es que para su destrucción no ha habido malicioso empeño. Una alusión vaga, un apunte, una nota insignificante, merecen muchas veces derroteros más seguros que los del propio Moraleda en su exploración de las Guaitecas. 

Tal es lo que ha ocurrido con el Tratado de Tantauco, aquel famoso tratado de la capitulación de Quintanilla, en virtud de lo cual conquistamos Chiloé.

El tratado de Tantauco ha aparecido y las cosas pasaron de esta suerte. Un caballero previamente estante en Chiloé, oyó decir entre un curanto y otro que un señor Torrealba poseía papeles de Quintanilla, y para ganarse las albricias, presuroso comunicó el hecho al Archivo Nacional. Como todos los Torrealba habidos y por haber, son huasos colchagüinos, nos dimos a seguir la pista a cada uno de los quinientos veintitrés que actualmente responden a dicho patronímico, sin exceptuar algunos superfluos que habitan en Pencahue, Requehua y otros sitios. Llegó un momento en que la ubicación del poseedor quedó establecida, con la misma seguridad con que aparece establecida lo de los saltadores de Chicureo.

Faltaba solamente las especies, o mejor dicho, lo que faltaba era encontrar el documento.

En esto estábamos, impresionado con la noticia de la búsqueda, cuando sin haber para qué se trate de pedir un dato a la Aduana de Talcahuano y aparece contestando la comunicación un señor Torralbo. Por asociación de ideas alguien había escrito entonces el coronel Torralbo, compañero que fue de Quintanilla, y toca la coincidencia de recibirse un telegrama que comunica en ese instante haberse tomado preso en Rancagua a un señor Torrealba, convicto y confeso de no haber visto en su vida el Tratado de Tantauco.

Se piensa luego que bien pudo no ser Torrealba, sino Torralbo el nombre que en Chiloé oyera nuestro informante, le escribe al señor Torralbo a Talcahuano y a vuelta de correo, con una educativa carta que le honra mucho, envía al Archivo Histórico Nacional, la única copia auténtica del tratado escrita de puño y letra por el Brigadier Quintanilla y autorizada con su firma y sello.

¿Cómo y por qué estaba este documento en poder del señor Torralbo? Después de aclarar todas las cosas resultan bien sencillas. En 1824, por febrero, salió del Callao para Andalucía el teniente español, don Dionisio Torralbo después de haber servido lealmente en los Ejércitos de Rey. En pasaporte que he tenido a la vista constan esos servicios bajo la fe de la firma de don Pío de Tristán y Moscoso, Virrey interino del Perú. Arrastrada malamente por los vientos, la nave fue a parar a Chiloé y don Dionisio a los cuadros de Quintanilla. Suscrita la capitulación, Quintanilla envió copia de ella a sus capitanes entre los que estaba Torralbo, casó allí y tuvo muchísimas hijas y un solo varón, defensor del apellido y mérito ilustre de su padre.

Ese documento ese, goteado y mojado, como se mojan todas las cosas en Chiloé, pasó de padre al hijo, al nieto, a don Demetrio, quien en forma sencilla y generosa, acaba de entregarlo al Estado para su provecho de la colectividad. 

Yo comprendo que sea fácil guardar documentos viejos, arrumados por ahí, cuando se carece de capacidad intelectual, para sufrir preocupación por su suerte. No cuesta gran cosa guardar en el sucucho una silla coja o un chisme de los niños. Pero conservar por años y más años, de generación en generación, con respeto y cuidado un papel de mérito, a conciencia de su alcurnia, y librarlo de los incendios, de los aniegos de las mudanzas y aún de la torpeza de los hombres, es una acción que no vacilo en calificar de heroica por los desastres que llevo vistos en las funciones que desempeño.

Por esto, yo estoy en el deber de decir que don Demetrio ha hecho un grandísimo servicio a la historia. Hoy por hoy, el documento que en forma generosa y espontánea ha puesto al alcance de todos, después de conservarlo su familia un siglo entero, es el único de su especie registrado actualmente en el país. 

Olvidaba decir que un señor Torrealba, preso en Rancagua por el delito de no conocer ni poseer el documento, fue puesto en libertad.

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Esta nota fue publicada en 1926, el año en que se conmemoró el Centenario de Chiloé, el cual contó con diversas acciones y que también ha sido objeto de estudio. Fanor Velasco fue alumno del historiador Pedro J. Barrientos, académico y primer director a partir de 1925 del Archivo Histórico Nacional.

La nota nos habla del Tratado de Tantauco, pero recordemos que el patrimonio también está en lo cotidiano, en lo material e inmaterial, en lo natural y en lo cultural. No solo está en quienes dirigen un país, en quienes dirigen un ejército o quienes firmaron una capitulación. El patrimonio es diverso puede estar también en nuestros hogares, en un objeto, una foto, una carta, en el espacio público, en una receta, un poema, una canción, en los trabajos y oficios, en la memoria familiar y comunitaria, son muchos los medios y lugares en los que se manifiesta. También tiene sus contradicciones y sus tensiones, ya que es dinámico y está en constante construcción. La invitación es a reconocernos en esas expresiones y cuidarlas para las nuevas generaciones.

Esta fecha tampoco es ajena al museo y su historia, ya que el Museo Regional de Ancud Audelio Borquez Canobra inició sus actividades en enero de 1976, en el Centro Turístico, Cultural y Artesanal, CHILOTUR, creado por el Instituto CORFO de Chiloé para difundir el patrimonio del archipiélago. Cuando se conmemoraron los ciento cincuenta años de la anexión de Chiloé a Chile, el Museo Regional de Ancud abría sus puertas a público por primera vez.

Fuentes: 

Barrientos, P. (2013). Historia de Chiloé. Ediciones Museo Regional de Ancud.

Diario La Cruz del Sur. (23 de enero de 1976). Inaugurado Chilotur para la cultura chilota. Diario La Cruz del Sur de Ancud, pp 1. Colección Museo Regional de Ancud.

Velasco, F.  (2 de mayo de 1926). Documento que aparece (El tratado de Tantauco). Diario La Cruz del Sur de Ancud, documento facsimilar sin numeración.

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